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Misterios develados
Godfré
Ray King
Estando en el Monte Shasta, California,
Godfré Ray King vivió experiencias a través
de las cuales el Amado Maestro Saint Germain le entregó
sus enseñanzas.
En la primera, el Maestro se le presentó como
un joven que le habló de grandes leyes universales,
del poder creador del pensamiento, y de la Ley de la
Reencarnación.
Luego Saint Germain le mostró una civilización
antigua que se desarrolló en el Desierto del
Sahara cuando éste era tierra fértil.
En ese tiempo, 14 maestros ascendidos de Luz gobernaban
a la gente, y la divina perfección fluía
sin interferencia humana. Pero cuando parte del pueblo
se interesó más en los placeres temporales
de los sentidos que en el gran poder creador del Dios
Interno, los gobernantes decidieron retirarse y dejar
que la gente aprendiera -a través de duras experiencias-
que toda la felicidad y bien les venía por la
adoración a su Dios Interior, y que tendrían
que regresar a la luz para ser felices.
En otra oportunidad el maestro Saint Germain llevó
a Godfré a las profundidades del Royal Teton.
Aquí vio rollos de láminas de oro que
tienen escrita toda la historia de la humanidad, y cuartos
llenos de oro, diamantes y piedras preciosas, que corresponden
a la futura riqueza de la humanidad; y en una pantalla
observó el auge y la caída de distintas
civilizaciones hasta la Guerra Mundial. En ellas se
repitió siempre lo mismo: mientras vivieron de
acuerdo con la sabiduría divina fue el auge,
y cuando el hombre le dio prioridad a la satisfacción
de sus sentidos inferiores vino la caída.
En Yellowstone, nuevamente se internaron en la rocas,
pero esta vez el Maestro le mostró las minas
de oro y de diamantes que el mismo Godfré había
descibuerto cuando era parte de la civilización
que hace mucho tiempo vivió en el lugar. Luego
lo condujo hacia un cuarto que tenía una gran
piedra de ónix blanca, una esfera de luz y tres
taúdes de cristal con los cuerpos perefctamente
conservados de él, su esposa y su hijo, cuando
vivieron en la época. Él le explicó
que gracias a su gran desarrollo espiritual, los maestros
ascendidos les dieron la oportunidad de conservar sus
cuerpos hasta que pudieran elevarse en cuerpo y alma.
Otro día, Godfré y Saint Germain fueron
a Ciudad de México, durante el auge de la civilización
Inca. El Maestro le explicó que como la gente
que encarnó como masa del pueblo no tenía
conocimiento previo, los maestros sascendidos los asitieron
por más de 90 años: diseñaron una
forma de gobierno y un plan de desarrollo, que permitiría
que toda la civilización alcanzara grandes logros
exteriores e iluminación interna si seguía
con el ejemplo.
Luego, en el Amazonas, Saint Germain le mostró
una antigua ciudad que había sido la capital
del Imperio y la más importancte civilizacón
del período: la Atlántida. La razón
de su gran progreso fue el gobierno e instrucción
de varios maestros ascendidos. Una vez al mes, el Gran
maestro Cósmico proclamaba la Ley de Dios, y
en su última aparición, anunció
al pueblo el cataclismo y dio instrucciones para ir
a otros lugares. El emperador de la época se
fue y se quedaron los más incrédulos,
hasta el gran cataclismo que hizo desaparecer esta civilización.
Además, Godfré recibió
la instrucción la luz de un maestro ascendido
del Valle Secreto: el maestro Ereil. Llegó a
él a través de un hombre que tuvo la expriencia
de perder a su hijo y esposa, y luego encontrarlos vivos
en el Valle Secreto.
Más adelante, en dos oportunidades Godfré
manifestó el poder omnipresente de Dios. Primero,
cuando un hombre quiso engañar a una viejita
en una compra y venta de una mina, obligándola
a aceptar menos dinero de lo que la propiedad valía,
Godfré reveló la verdad, el hombre intentó
tacarlo, pero Godfré levantó su mano y
de ella salió un fuego blanco. El hombre qudó
aturdido y Godfré le habló directamente
a su ser interno. El hombre reaccinó y pidió
perdón. Luego Godfré, invocando a su Magna
Presencia, ayudó a un viejito a ascender su cuerpo.
Le dio una copa de cristal llena de vida, y el viejito
comenzó a rejuvenecer, su vestuario se volvió
blanco radiante y comenzó a ascender. Entonces
el maestro Saint Germain lo felicitó por el servicio
que había hecho, y le dijo que era un digno mensajero
de la hermandad.
En la Hermandad del Royal Teton se celebraba el Año
Nuevo. En la oportunidad fueron invitados Godfré,
su esposa y su hijo, quienes tomaron los cuerpos conservados
en las urnas de cristal, y 12 bellos huéspedes
de Venus, los que fueron convertidos en miembros de
la Hermandad del Royal Teton.
El Maestro de Venus explicó
distintos aspectos de su vida: inventos, descubrimientos,
etc., los que entrarán en uso en la Tierra en
la Era de Oro y Cristal que viene. Y luego se mostraron
imágenes de lo que sucederá en la Tierra
en los próximos 70 años: Renacerá
la paz y todos los hombres bendecirán a su prójimo.
El Maestro también habló de los siete
kumaras, los señores de la llama que un día
derramarán su Amor Cósmico, sabiduría
y energía en la Tierra.
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